¿Cómo se prepara la madera de un violín antes de barnizar?

La madera de un violín se prepara antes de barnizar para destacar la veta de cada madera y para que el color quede parejo, y no se prepara igual el abeto de la tapa de arriba que el arce del fondo, los aros y el mango. La respuesta larga es lo que viene ahora: por qué son maderas tan distintas, cómo envejecer la madera sin debilitarla, para qué sirve la gelatina, qué hago yo con el arce y cómo mantengo limpio el sitio donde barnizo.
Soy Pedro Ruiz del Árbol, maestro luthier en Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier (Moralzarzal, Sierra de Madrid). Preparar la madera es una de las partes más delicadas de la luthería y de las que menos se cuentan en español, así que te explico cómo lo hago yo y por qué.
Cada luthier tiene su manera de preparar la madera. La mía no es la única ni la mejor: es la que me hace sentir más cómodo, y te cuento mis razones.
¿Por qué el abeto y el arce no se preparan igual?
Porque son dos maderas muy distintas por dentro. En los instrumentos clásicos de cuerda frotada usamos dos: abeto para la tapa de arriba y arce para el resto —la tapa de abajo, los aros y el mango—. El ébano también está en el instrumento, pero no se barniza y no entra aquí.
Absorben de forma diferente lo que les aplicas, reflejan la luz de forma diferente y enseñan la veta de forma diferente. Por eso lograr que las dos queden con el mismo aspecto es francamente difícil, y es muy común ver instrumentos con un acabado desigual, incluso algo basto, entre la tapa y el fondo.
El problema de cada una es distinto. En el arce cuesta sobre todo destacar la veta bonita y conseguir transparencia en el barniz. En el abeto el problema es otro: es una madera muy porosa.
¿Qué diferencia hay entre la madera de abeto y la de arce?
El abeto se parece a una esponja muy absorbente; el arce, a una esponja con muy poca absorción. Si miras el abeto al microscopio lo ves enseguida, y el arce no se le parece.
Hay un detalle más que ayuda a entender cómo trabajarlo. La veta son los anillos de crecimiento del árbol, y cada año se forma madera blanda —la de crecimiento rápido, muy porosa— y madera dura, muy compacta y densa. Si pudieras agrandar mucho el abeto verías surcos, como un campo arado, marcados por esas vetas rectas que recorren la tapa a lo largo.
La veta va en la misma dirección en las dos maderas, a lo largo del instrumento. Lo que cambia es cómo se ve: en el arce parece horizontal y en el abeto vertical. Entender cómo está construida la madera es lo que te dice de qué manera hay que trabajarla.
¿Qué cuatro cosas busco al barnizar?
Cuatro: el acabado que quiero, la transparencia del barniz con la veta bien reflejada, la homogeneidad en todo el instrumento y que quede cubierto por completo para protegerlo de golpes, clima y paso del tiempo.
Aquí no voy a hablar de tipos de barniz, de su preparación ni de colores, porque son todo un mundo aparte. Hoy hablo solo de la madera, que es donde empieza todo.
Preparar la madera es destacar la veta de cada madera según sus propias características, no tratar las dos igual.
¿Cómo se consigue el color de una madera curada al sol?
Con un envejecimiento artificial. Cuando terminas de trabajar el violín, la madera ha perdido todo el color: al cepillarla desaparece el curado del sol y queda blanca, casi sin veta que se aprecie. La madera que ha estado curándose al sol, en cambio, tiene un color natural muy bonito. Yo tengo madera curada desde 2015 y se nota enseguida.
Lo que buscamos es conseguir en poco tiempo, con procesos químicos, lo que el sol hace en unos siete a diez años a la intemperie. Y eso es complicado.
Hay varias maneras. En una época se usó mucho el ácido, porque envejece la madera muy rápido y da un resultado estético muy eficiente. Pero el ácido también descompone la madera y la debilita: la densidad se resiente mucho. Yo no recomiendo el uso de ácidos, y cada vez somos más los luthiers que pensamos así.
Hoy existen productos que no son ácidos, no destruyen la densidad ni el tejido de la madera y ayudan a simular ese curado con una cámara de luz ultravioleta (rayos UVA). Son productos de buenos fabricantes, pensados sobre todo para el barnizado tradicional al aceite. Algunos se aplican en dos fases: en la primera envejeces con ayuda de la cámara y la segunda es un tinte. Me parecen muy buenos, pero también caros.
Dato de luthier: otra manera de simular el envejecimiento es con tintes al agua, que existen en distintas tonalidades. A mí me gusta uno entre oro y marrón envejecido, porque me parece el que mejor imita el envejecimiento natural. Antiguamente se usaban tintes muy naturales, como el café o el vino.
¿Qué pasa si aplico un tinte al agua directamente sobre el abeto?
Que el abeto lo chupa, y lo chupa de forma desigual. Por muy esponja que sea, no es igual de esponja en todas partes. El resultado es un envejecimiento que no es homogéneo, queda basto, ni elegante ni bonito: justo el acabado desigual del que hablábamos al principio.
Para evitarlo preparo antes la madera con una imprimación proteica. Es decir, una capa previa que tapa esos poros para que el tinte, y luego el barniz, no se absorban de forma caprichosa.
¿Para qué sirve la gelatina en la preparación de la madera?
La gelatina es la proteína de esa imprimación: una solución gelatinosa que se aplica sobre el abeto para que no chupe después el color. No hace falta nada especial. Vale la gelatina del supermercado, la que se usa para hacer tartas. Si tienes acceso a una gelatina especial, fantástico, pero tampoco pasa nada si no. Son láminas que cortas, mezclas con agua caliente y aplicas.
¿Y la receta? Depende, y cada luthier te dirá una cosa. Hay quien usa mitad agua y mitad gelatina, y quien usa el mismo peso de agua que de gelatina. Depende sobre todo de cómo la apliques.
Yo trabajo con mucha gelatina: la aplico de forma más basta y rápida, buscando que impregne bien todo, y después la retiro con agua. Me gusta hacerlo así por dos razones. Primero, sobresaturas de humedad la madera, y al sobresaturarla se hincha en esa veta, en las partes blandas, y exageras esos surcos de campo arado. Segundo, tapas muchísimo el poro, para que luego no chupe el color del barniz o del tinte y quede raro, desigual, feo.
Dato de luthier: lo que se busca es que se destaque mucho la veta y que el color sea homogéneo en toda la tapa. Los matices o diferencias que quieras después los consigues con el barniz, no con la preparación de la madera.
La gelatina, además, es una proteína animal, como las colas que explico en qué es la cola animal y por qué los luthiers la siguen usando, un material que el oficio lleva siglos usando.
La gelatina no es un truco: es la manera de que el abeto, que es una esponja, absorba el color igual en toda la tapa.
¿Para qué añado una base mineral a la gelatina?
Para que la luz se refleje de otra manera. A la solución gelatinosa le añado una base mineral, para que nos entendamos cristal muy machacado. Cuando llenas el poro por un lado de proteína y por otro de mineral, la luz incide y se refleja distinto, sobre todo después de aplicar los barnices, que hacen un efecto lupa.
Esa refracción me parece preciosa y por eso la busco. Es una decisión estética mía, no una norma del oficio.
¿Cómo preparo el arce, que no chupa como el abeto?
De otra forma, y sin proteína. El arce apenas chupa: no es tan poroso como el abeto. Si le pusiera mucha proteína me costaría después igualar el tono con el barniz.
La imprimación mineral del arce la hago con el propio barniz: cuando preparo el barniz, con el color que le quiero dar antes de aplicarlo a la madera, le añado también mineral para lograr esa misma reflexión de la luz. Cuanto más mineral mejor, pero sin pasarse, como siempre y como todo.
¿Es mejor barnizar al aceite o al alcohol?
Hay dos grandes familias: barnices al aceite y barnices al alcohol (en inglés, spirit varnish). Los de alcohol secan muy rápido y son mucho más rígidos y duros; los de aceite son muy flexibles.
A mí me gusta barnizar al aceite por dos cosas: el acabado más antiguo que da, y la respuesta sonora de los instrumentos. Es una preferencia de taller, no una regla.
¿Cómo mantengo limpio el sitio donde barnizo y qué protección uso?
El barniz recién aplicado es como pegamento: atrae el polvo, los pelos y la suciedad, y luego se quedan pegados. Es lo peor que hay.
Yo uso un extractor con filtro HEPA, que no deja de ser un ventilador grande que atrae el aire, lo pasa por el filtro y lo expulsa limpio. Si lo pones cerca de donde barnizas, esa zona queda libre de suciedad. Además uso un humidificador, que da más volumen y peso al polvo y a la suciedad del aire. Con las dos cosas consigo una zona limpia para barnizar.
Y una consideración importante: los barnices y los disolventes son muy tóxicos, así que recomiendo mascarilla. La mía parece de Darth Vader, pero es la única que filtra los gases y no solo el polvo. Esas son las que hacen falta para barnizar.
Un buen barnizado empieza mucho antes del primer barniz: en entender la madera, prepararla con criterio y mantener limpio el aire.
¿Qué significa todo esto, en llano?
Que hay que tratar cada madera según cómo es. El abeto es una esponja con surcos y necesita que le cierres el poro con gelatina y mineral para que el color entre parejo. El arce apenas chupa y se resuelve con mineral en el barniz. Y todo ello, sobre una madera envejecida sin ácidos que la debiliten.
Para algunos el barnizado es una afición para disfrutar con calma; para otros es el trabajo del día a día. En los dos casos, lo que se hace con la madera antes del primer barniz decide buena parte del resultado.
Preguntas frecuentes
¿Se prepara igual el abeto que el arce? No. El abeto es muy poroso y absorbe de forma desigual, así que lo preparo con una imprimación de gelatina y mineral. El arce apenas absorbe, así que no lleva proteína y el mineral va dentro del barniz.
¿Sirve la gelatina del supermercado para preparar la madera? Sí, la que se usa para hacer tartas te vale. Son láminas que cortas, mezclas con agua caliente y aplicas. Si puedes conseguir una gelatina especial, también está bien.
¿Qué proporción de gelatina y agua se usa? Depende de cada luthier y de cómo se aplique. Hay quien usa mitad y mitad, y quien usa el mismo peso de gelatina que de agua. Yo trabajo con mucha gelatina y la retiro después con agua.
¿Recomiendas usar ácido para envejecer la madera? No. El ácido envejece muy rápido, pero descompone la madera y debilita su densidad. Prefiero productos que no son ácidos junto con una cámara de luz ultravioleta, o tintes al agua sobre la madera ya preparada.
¿Qué hace falta para barnizar con seguridad? Un sitio limpio y una buena mascarilla. Yo uso un extractor con filtro HEPA y un humidificador contra el polvo, y una mascarilla que filtra gases, porque los barnices y disolventes son muy tóxicos.
Si quieres aprender a preparar la madera y a barnizar un instrumento desde cero, con calma y con las manos, te espero en el curso de luthier de la Escuela, donde el barnizado es parte del programa, y puedes conocer más de la profesión en qué es la luthería.



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