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Rectificado de diapasón de violonchelo: por qué tu cello suena sucio en las posiciones altas

Llegó al taller un violonchelo 4/4 con una queja que su dueño no sabía nombrar. En primera posición todo sonaba bien. En cuanto subía la mano hacia las posiciones altas, aparecía un zumbido sucio que se colaba entre la nota y el arco.

Había cambiado las cuerdas. Había cambiado de arco. Había probado con más colofonia y con menos.

No era él. Era el diapasón.

Te cuento qué pasaba en ese cello, cómo se diagnostica y en qué consiste un rectificado de diapasón, con las medidas reales que uso en el banco de trabajo. Es una reparación de taller que hago sobre toda la familia de cuerda frotada —violín, viola, violonchelo y contrabajo—, pero en el cello se nota especialmente, porque las cuerdas son largas, gruesas y vibran a lo grande.

No era él. Era el diapasón.

¿Por qué mi violonchelo suena sucio solo en las posiciones altas?

Porque casi siempre la cuerda está rozando la madera del diapasón. Cuando pisas en primera posición, el trozo de cuerda que vibra es largo y tiene sitio de sobra para moverse. Cuando subes la mano, ese trozo se vuelve corto y tenso, y vibra muy cerca de la madera que tiene delante. Si el diapasón ha perdido su forma, la cuerda golpea contra él en cada oscilación y la nota se ensucia o se apaga antes de sonar del todo.

Es un síntoma que engaña. El músico lo nota arriba y culpa a su técnica. O al arco. O a las cuerdas.

Y el origen está en una superficie de ébano que ha dejado de tener la geometría que le corresponde.

El músico lo nota arriba y culpa a su técnica. Casi nunca es su técnica.

¿Qué es el diapasón de un violonchelo y para qué sirve?

El diapasón es la tabla negra que va pegada sobre el mástil, la que el músico aprieta con los dedos de la mano izquierda. Suele ser de ébano, una madera durísima que aguanta décadas de presión y de roce sin deformarse demasiado.

Su trabajo es doble.

Por un lado, da un punto de apoyo firme a la cuerda: cuando pisas, la cuerda deja de vibrar justo donde tu dedo la aplasta contra el ébano, y esa es la nota que suena. Por otro, tiene que dejar hueco suficiente por delante para que el resto de la cuerda vibre libre, sin tocar nada.

Ese segundo trabajo es el que se estropea con el uso. Y es el que casi nadie ve.

El diapasón no solo sujeta la nota. También tiene que dejarla vibrar.

¿El diapasón tiene que ser plano o cóncavo?

Cóncavo. Un diapasón bien trabajado no es plano, y mucho menos ha de tener una montaña en él: lleva una concavidad longitudinal muy leve, un hundimiento suave a lo largo de la tabla que en el oficio se llama scoop.

La razón es física, no es magia. Una cuerda frotada no vibra en línea recta: describe una curva, un huso que se abre en el centro del tramo que vibra. Si el diapasón fuera perfectamente plano, ese huso chocaría contra la madera.

La concavidad es el hueco que le dejamos a la cuerda para respirar.

En mi libro El secreto del buen sonido lo explico así: esa concavidad de unas décimas de milímetro deja respirar a la cuerda pisada; si el uso la ha aplanado, en posiciones altas el segmento que vibra —ya corto y tenso— roza la madera que tiene delante y se apaga antes de sonar del todo.

La concavidad del diapasón no es un defecto de fabricación. Es el hueco que le dejamos a la cuerda para respirar.

¿Cuánta concavidad debe tener el diapasón de un violonchelo?

En un violonchelo 4/4, mis valores de referencia de taller son 0,9 mm de concavidad bajo la primera cuerda y 1,5 mm bajo la cuarta. Estas son las medidas completas con las que trabajo:

Concepto

Violonchelo 4/4

Longitud del diapasón

580 mm

Ancho en cejilla / en extremo inferior

31 / 63 mm

Espesor del borde (lados)

8 mm

Radio de la superficie

62–70 mm

Concavidad bajo cuerda 1 / bajo cuerda 4

0,9 / 1,5 mm

Altura del diapasón proyectada al puente

80–81 mm

Fíjate en el detalle importante: la concavidad no es igual bajo todas las cuerdas.

Bajo la primera, la más aguda y la más fina, basta con 0,9 mm. Bajo la cuarta, la más gruesa y la que describe un huso de vibración más amplio, hacen falta 1,5 mm. Un diapasón bien hecho está más hundido del lado grave que del lado agudo.

Por eso no vale con dejarlo plano y ya. Hay que darle una forma distinta a cada lado de la tabla.

Un diapasón bien hecho está más hundido del lado grave que del agudo. La cuerda gorda necesita más aire.

¿A qué altura deben estar las cuerdas sobre el diapasón de un cello?

Al final del diapasón de un violonchelo 4/4, con el instrumento montado, mis referencias son 5,5 mm para la primera cuerda y 8,0 mm para la cuarta con cuerdas de tripa, y 4,0 mm y 6,5 mm respectivamente con cuerdas de acero.

Concepto

Violonchelo 4/4

Altura libre cuerda 1 sobre el extremo del diapasón (tripa / acero)

5,5 / 4,0 mm

Altura libre cuerda 4 sobre el extremo del diapasón (tripa / acero)

8,0 / 6,5 mm

Separación mínima en la cejilla

≈ 1/3 del diámetro de la cuerda, nunca menos de 0,55 mm

Longitud de cuerda vibrante (cejilla a cima del puente)

695 mm

Separación cuerda 1–4 en cejilla / en puente

22 / 47 mm

Dos cosas conviene entender de esta tabla.

La primera: el material de la cuerda cambia la altura. Las cuerdas de tripa vibran con más amplitud que las de acero y necesitan más aire por debajo. Por eso un mismo cello quiere 5,5 mm en la primera con tripa y 4,0 mm con acero. Si montas acero sobre un instrumento ajustado para tripa, te sobra altura y acabas apretando de más.

La segunda: estos números son un punto de partida, no un destino. Son valores de mi banco de trabajo. La longitud de los dedos del músico, su repertorio, su forma de atacar la cuerda y el instrumento concreto mueven esas cifras arriba o abajo.

Un ajuste se termina con el oído y con el músico delante, no con el calibre.

Un ajuste se termina con el oído y con el músico delante, no con el calibre.

¿Cómo sé si el diapasón de mi violonchelo necesita un rectificado?

Hay cuatro señales que puedes reconocer tú mismo, sin herramientas y sin salir de casa:

  • Cerdeo o zumbido solo en las posiciones altas, mientras abajo el instrumento suena limpio.

  • Notas que no salen del todo, que se ahogan justo cuando subes la mano, aunque el arco vaya bien.

  • Surcos visibles bajo las cuerdas. Mira el diapasón de lado, a contraluz: si hay canales marcados donde apoyan los dedos, hay desgaste.

  • Sensación de tener que apretar mucho en unas zonas y nada en otras.

La comprobación de taller es sencilla y muy visual: se apoya una regla de acero de canto sobre el diapasón, a lo largo de la línea de cada cuerda, y se mira la luz que pasa por debajo. Esa luz es la concavidad. Si no pasa luz, el diapasón está plano y la cuerda va a rozar. Si pasa mucha en un sitio y nada en otro, la superficie está deformada.

En el cello del que te hablaba al principio, la regla mostró algo peor que un simple aplanamiento: había un montículo en la zona de primera, segunda y tercera posición, y a partir de ahí una caída, una pendiente hacia las posiciones altas. El diapasón estaba mal trabajado de origen.

Abajo se tocaba cómodo. Arriba, la cuerda rozaba.

Si quieres empezar por tu cuenta, puedes probar el diagnóstico acústico gratuito y poner nombre a lo que estás oyendo antes de traer el instrumento.

La regla no miente: la luz que se cuela por debajo dice exactamente dónde falta trabajo.

¿En qué consiste el rectificado de un diapasón de violonchelo?

Consiste en retirar ébano, a mano, hasta devolverle al diapasón su geometría correcta: la concavidad longitudinal de cada cuerda y la curvatura transversal que debe acompañar a la del puente. Estos son los pasos, tal y como lo hago en el taller.

Desmontar y desencolar la cejilla

Se quitan las cuerdas y se desencola la cejilla, la pieza de ébano que hay al final del mástil y que separa las cuerdas y las mantiene a su altura. Sale entera, se guarda y se vuelve a colocar al final.

Trabajar con la cejilla puesta es lo que produce esos escalones feos justo donde empieza el diapasón.

Rebajar con garlopa, cepillo y rasqueta


El ébano se retira a mano, con hierro bien afilado. La garlopa —el cepillo largo— da la referencia recta y quita el material grueso; el cepillo pequeño afina; la rasqueta, una lámina de acero que trabaja raspando, deja la superficie final.

Nada de lijadoras. Una máquina redondea justo donde no debe y calienta la madera.

Cada pasada se lleva una capa finísima. No hay marcha atrás, así que se va despacio.

Comprobar con regla a cada paso


Se comprueba constantemente con la regla de acero, línea por línea, cuerda por cuerda. Buscando esos 0,9 mm de luz bajo la primera y esos 1,5 mm bajo la cuarta, con una transición suave entre ambos lados.

Recolocar la cejilla y reajustar el conjunto

Se vuelve a encolar la cejilla y se rebajan sus ranuras hasta que cada cuerda queda a su separación mínima sobre el diapasón. Después se monta el instrumento y se comprueba la altura al final del diapasón, con el tipo de cuerda que el músico va a usar.

Y después se toca. Porque el número dice si está bien hecho, pero el oído dice si está bien ajustado.

El número dice si está bien hecho. El oído dice si está bien ajustado.

¿Cuántas veces se puede rectificar un diapasón antes de cambiarlo?

Varias, pero no infinitas. Cada rectificado retira material y el diapasón va perdiendo espesor.

Mi referencia de espesor del borde en un violonchelo 4/4 es de 8 mm. Cuando el borde queda muy por debajo de esa cifra, el diapasón ha dejado de tener cuerpo suficiente y lo que toca ya no es rectificar otra vez: es sustituirlo por uno nuevo.

Cuántos rectificados caben exactamente depende de cuánto material hubiera que quitar cada vez, de cómo estuviera el diapasón de origen y de si es de ébano macizo o de un material compuesto. La única forma de saberlo en tu instrumento concreto es medir el espesor actual, y eso lo hago en la revisión.

Un diapasón se rectifica varias veces a lo largo de su vida. No infinitas.

¿Todos los ruidos parásitos de un violonchelo vienen del diapasón?

No, y este es el error más común. Un zumbido se diagnostica por eliminación, no por intuición. En los ajustes y reparaciones que hago en el taller recorro una lista ordenada de sospechosos antes de tocar nada:

  • El cordal, la pieza que sujeta las cuerdas por abajo: un afinador flojo, una barbada que roza.

  • Las cuerdas mismas, a veces deshilachadas.

  • El puente: pies que no asientan, una ranura tallada demasiado honda, una fisura fina.

  • Las efes, las dos aberturas en forma de ese de la tapa, cuyos bordes pueden quedar puenteados por una gota de barniz o de colofonia que vibra suelta.

  • El diapasón, que si ha perdido su concavidad llega a zumbar contra la cuerda.

  • Las clavijas.

  • Las costuras: se golpea con suavidad el contorno de la tapa y del fondo y se escucha el borde, porque un tramo despegado suena hueco.

  • El filete y el alma, la vara de madera que va dentro del instrumento entre tapa y fondo, si está mal ajustada o fisurada.

  • Y si el zumbido persiste, mirar dentro: un contra-aro suelto, una astilla, un taco de esquina que se movió.

Soy Pedro Ruiz del Árbol, maestro luthier en Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier, en Moralzarzal, en la sierra de Madrid, y esa disciplina ordenada —descartar antes de afirmar— es la que separa el ajuste del adivinar.

Y es la razón por la que un ruido no se diagnostica por teléfono.

Descartar antes de afirmar. Eso es lo que separa el ajuste del adivinar.

¿Cómo quedó aquel violonchelo?

Con su concavidad justa: 0,9 mm bajo la primera, 1,5 mm bajo la cuarta, transición limpia entre lados y sin rastro del montículo ni de la pendiente.

Cómodo en primera posición. Limpio en las agudas. Sin ruidos parásitos.

Es una reparación que nadie ve al mirar el instrumento. No cambia el aspecto, no se luce, no queda bonita en una foto.

Pero es de las que cambian del todo lo que el músico siente bajo los dedos.

Nadie ve un diapasón bien rectificado. Se nota en cuanto pones la mano.

Preguntas frecuentes sobre el rectificado de diapasón

¿Por qué mi violonchelo suena sucio solo en las posiciones altas? Porque la cuerda está rozando la madera del diapasón. Al subir la mano, el tramo de cuerda que vibra se vuelve corto y tenso y pasa muy cerca del ébano que tiene delante. Si el diapasón ha perdido su concavidad, la cuerda golpea contra él y la nota se ensucia o se apaga.

¿Cuánta concavidad debe tener el diapasón de un violonchelo? En un violonchelo 4/4, mis valores de referencia de taller son 0,9 mm de concavidad bajo la primera cuerda y 1,5 mm bajo la cuarta. La concavidad no es igual bajo todas las cuerdas: el lado grave necesita más hueco que el agudo, porque la cuerda gruesa vibra con mayor amplitud.

¿A qué altura deben estar las cuerdas sobre el diapasón de un cello? Al final del diapasón de un violonchelo 4/4, mis referencias son 5,5 mm para la primera cuerda y 8,0 mm para la cuarta con cuerdas de tripa, y 4,0 mm y 6,5 mm respectivamente con cuerdas de acero. Son un punto de partida: el ajuste final depende del músico y del instrumento.

¿Cómo sé si el diapasón de mi violonchelo necesita un rectificado? Hay cuatro señales: zumbido o cerdeo solo en posiciones altas, notas que se ahogan al subir la mano, surcos visibles bajo las cuerdas mirando el diapasón a contraluz, y sensación de tener que apretar mucho en unas zonas y nada en otras. La comprobación de taller se hace apoyando una regla de acero de canto y mirando la luz que pasa por debajo.

¿En qué consiste el rectificado de un diapasón de violonchelo? En retirar ébano a mano hasta devolverle su geometría correcta. Se desencola la cejilla, se rebaja la tabla con garlopa, cepillo y rasqueta comprobando con regla a cada paso, se recoloca la cejilla y se reajustan las alturas de cuerda con el instrumento montado. No se usan lijadoras.

¿Cuántas veces se puede rectificar un diapasón antes de cambiarlo? Varias, pero no infinitas. Cada rectificado retira material. En un violonchelo 4/4 mi referencia de espesor del borde es de 8 mm; cuando queda muy por debajo, procede sustituir el diapasón en lugar de volver a rectificarlo.

¿Todos los ruidos parásitos de un violonchelo vienen del diapasón? No. Un zumbido se diagnostica por eliminación: cordal, afinadores, barbada, cuerdas, puente, efes, diapasón, clavijas, costuras, filete y alma. El diapasón es uno de los sospechosos, no el único, y por eso un ruido no se diagnostica a distancia.

¿Dónde puedo rectificar el diapasón de mi violonchelo en Madrid? En Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier, en Calle Bellas Vistas 58, Moralzarzal, en la sierra de Madrid. Atiendo a músicos de toda la Comunidad de Madrid, con diagnóstico inicial sin compromiso.

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Si tu violonchelo cerdea en las posiciones altas, tráelo y lo miramos con la regla delante. En Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier reviso, ajusto y rectifico diapasones de violín, viola, violonchelo y contrabajo en mi taller de Moralzarzal, en la sierra de Madrid. El diagnóstico inicial es siempre sin compromiso.

Teléfono 699 49 57 64 · pedro@tallerdeluthier.com · Calle Bellas Vistas 58, Moralzarzal, Madrid

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