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¿De qué madera está hecho un arco de violín? Pernambuco e ipé, al descubierto

Varas pernambuco diferentes tonalidades de color
Varas pernambuco diferentes tonalidades de color

Por qué una vara vale y otra no: la selección de la madera en los arcos de violín, viola, violonchelo y contrabajo

Dos varas del mismo árbol. Cortadas el mismo día, por el mismo aserradero, con el mismo grosor.

Una vale para un arco. La otra no vale para nada.

Esa es la pregunta que me hacen una y otra vez, y es la que voy a contestarte entera: qué madera lleva un arco, cómo se elige, y qué separa una vara buena de una que va derecha al montón de leña.

La madera de un arco no se compra. Se selecciona, pieza a pieza, y se descarta muchísimo más de lo que se aprovecha.

Te aviso de una cosa antes de empezar. Aquí hay dos tipos de información y voy a mantenerlas separadas: lo que dice el laboratorio, con su autor y su año, y lo que dice el banco de trabajo, que es criterio de oficio y no tiene estudio que lo respalde. Las dos valen. No son lo mismo.

¿De qué madera está hecho un arco de violín?

Un arco de violín está hecho de pernambuco, que es el duramen de la Paubrasilia echinata, un árbol de la Mata Atlántica brasileña. Es la madera de referencia de la arquetería desde finales del siglo XVIII y lo sigue siendo hoy, para arcos de violín, viola, violonchelo y contrabajo.

Y la palabra clave de esa frase es duramen.

El duramen es el corazón del tronco: la parte central, más vieja, más densa y más oscura. Alrededor está la albura, la madera joven de la periferia, mucho más clara y mucho más blanda. La albura no sirve para un arco. Ni un poco.

O sea, que de un tronco entero solo se aprovecha el corazón. Y de ese corazón, solo una parte.

Un arco no se hace con un árbol. Se hace con el centro de un árbol, y con la parte del centro que aguante lo que le vas a pedir.

Esto explica de golpe dos cosas: por qué el pernambuco es caro, y por qué la profundidad a la que se corte una vara determina su color y su calidad. Si no tienes claro cómo se llama cada pieza de lo que tienes en la mano, aquí te lo explico entero: las partes del arco, una por una.


¿Por qué unas varas de pernambuco son más oscuras que otras?

Porque el color del duramen varía dentro del propio tronco y dentro de la propia especie. La literatura describe el duramen del pernambuco yendo del naranja castaño al rojo casi negro, y oscureciendo además con el paso del tiempo.

Cuanto más al centro, más profundo el tono. Cuanto más cerca de la albura, más claro.

Y aquí es donde el color deja de ser adorno y se convierte en información. En el pernambuco, el tono es un indicio de densidad. No una garantía, pero sí un indicio, y de los buenos.

Esto no me lo invento yo, y es de lo poco que está medido. Iris Brémaud publicó en 2024, en la revista Holzforschung, un estudio sobre 61 muestras de pernambuco evaluadas cualitativamente por arqueteros. El resultado: la calificación que da el arquetero se asocia sobre todo a la densidad, al ángulo de tono del color y al brillo de la madera, y después a su elasticidad. El estudio señala además que el pernambuco es excepcional entre las maderas tropicales por su coeficiente de amortiguación muy bajo, es decir, porque disipa poquísima energía vibratoria, y por una intensidad de color altísima.

Traducido: cuando un arquetero mira una vara y dice «esta sí», está leyendo densidad, veta y color, aunque no lo formule así.

Hay un segundo estudio que cierra el círculo. Alves, Longui y Amano publicaron en 2008, en el IAWA Journal, el análisis de 18 varas clasificadas de la A a la D por un arquetero. Las de clase A tenían menos vasos y menos radios, mayor porcentaje de fibras, y más densidad, más velocidad del sonido, más módulo de elasticidad y más módulo de rotura.

El laboratorio no le enseñó nada nuevo al arquetero. Le dio la razón. La mano ya sabía lo que el microscopio confirmó después.

Esa manera de separar lo que dice el banco de lo que dice el laboratorio es la que uso en El secreto del buen sonido, donde explico la física del sonido en los instrumentos de cuerda frotada.

Y ahora, lo que dice el banco y no dice el laboratorio

Entre luthiers manejamos algo más fino: dentro del propio duramen hay un gradiente de tonalidad que se relaciona con la zona geográfica de la que viene el árbol. No es una impresión mía suelta, es conversación de oficio, consenso entre gente que lleva décadas comprando madera.

Pero seamos honestos: no conozco ningún estudio publicado que lo demuestre. Yo te lo doy por lo que es, experiencia de taller, no dato.


¿Cómo se sabe si una madera sirve para un arco?

Con la prueba del agua: si un trozo de esa madera se hunde, la densidad pasa de 1 y la vara sirve. Es la comprobación más simple, más barata y más difícil de discutir que existe en el oficio.

Se hace así. Con un serrucho pequeño, corto un trozo de unos cinco por cinco milímetros del borde de encastre de la vara, que es una zona que no afecta a la pieza. Lo meto en una botella con agua, agito, y miro.

Si se va al fondo, adelante. Si flota, esa vara no va a ser un arco.

El agua no sabe de precios ni de proveedores. Se hunde o no se hunde.

Y esto tampoco es una manía particular mía. El arquetero Andreas Grütter describe el mismo método en un texto suyo titulado «Judging Pernambuco Wood», y estima así densidades de entre 1,0 y 1,2. Yo manejo una horquilla que empieza algo antes, en 0,9.

¿Quién tiene razón? Los dos, y ninguno. No hay una fuente publicada que fije el límite exacto, porque no es un umbral científico: es criterio de taller, y cada uno afina el suyo con los años. Te lo cuento tal cual para que no te vendan una cifra como si fuera una ley.


¿Qué es el valor Lucchi de un arco?

El valor Lucchi es la velocidad a la que el sonido se propaga por la madera de una vara, medida en metros por segundo con un aparato de ultrasonidos llamado Lucchimeter. Cuanto más alto el número, más rápido viaja la vibración por esa pieza.

El aparato tiene dos palpadores que se apoyan en los extremos de la vara, sin dañarla. Mide el tiempo que tarda un pulso en recorrerla y divide la longitud entre ese tiempo. Nada más.

Lo desarrolló el arquetero Giovanni Lucchi, en Cremona, en 1983, buscando una manera objetiva de elegir el pernambuco de sus arcos. De ahí el nombre.

Los rangos publicados por la documentación del instrumento son estos: el pernambuco se mueve entre 4.350 y 6.130 metros por segundo; el palo brasil, entre 4.200 y 4.950. Una vara de calidad media ronda los 5.100.

Pero el número no decide solo

Y ahora la parte que casi nadie cuenta cuando te enseña un arco con el valor Lucchi escrito a mano sobre la madera.

Una vara de densidad muy baja puede dar una lectura altísima y ser mala igualmente. En el oficio a esas piezas las llamamos flotadores, y el nombre lo dice todo: el agua ya te había avisado.

Densidad y velocidad se leen juntas. Nunca por separado. Y además pesan la veta, los defectos y cómo esté repartida la rigidez a lo largo de la vara.

Un aviso más, muy práctico: la humedad altera la lectura. Una madera empapada puede bajar de 6.000 a 5.000 metros por segundo y recuperarse al secar. Se mide en seco o no se mide.

El Lucchimeter no elige el arco. Te da un dato más para que lo elijas tú.

El propio Lucchi lo formuló mejor que yo: la técnica ofrece instrumentos que potencian el talento, no que lo sustituyen.


¿Por qué importa la dirección de la veta en la cabeza del arco?

Porque la cabeza es la zona más fina y más frágil de todo el arco, y la madera es muchísimo más resistente en el sentido de la fibra que en cualquier otro. Una cabeza de fibra corta es una cabeza que se va a partir.

Aquí hay que hilar fino, porque se mezclan dos cosas que no son la misma. Son dos planos distintos y cada uno se juzga por su lado.


El plano transversal: los anillos

Mira el testero de la vara, es decir, su corte de punta. Los anillos de crecimiento deben cruzar la sección de una cara a la otra, lo más rectos y regulares que se pueda.

Es exactamente el mismo criterio que el corte a la cuarta de una tapa de violín. Se busca regularidad y orientación, no fibra larga.


El plano longitudinal: las fibras

Ahora mira la vara de lado, a lo largo. Las fibras recorren la pieza de punta a talón, y deben entrar rectas en la cabeza. Si llegan en diagonal, la cabeza queda con fibra corta.

Y este es el plano que sostiene el argumento de la resistencia. No el de los anillos: el de las fibras.

La madera es fortísima en el sentido de la fibra y débil contra ella. Una cabeza de arco con fibra corta es una cabeza esperando el golpe que la parta.

¿Y después de elegir la madera, qué?

Después viene el calor. La vara se cepilla completamente recta, milímetro a milímetro, y se curva a la llama de alcohol, centímetro a centímetro.

Y aquí hay una cifra que hay que respetar: siempre por debajo de 120 grados. Por encima de esa temperatura la vara empieza a quemarse.

Al enfriarse, la madera guarda la forma nueva y, con ella, una tensión interna. Esa tensión es el nervio y el muelle del arco: lo que te devuelve el rebote cuando tocas.

Por eso, cuando ves fotos de una vara en la llama, está sin barnizar. A nadie le parece buena idea acercar una llama a un barniz.


¿Se puede hacer un arco con otra madera que no sea pernambuco?

Sí. La alternativa seria hoy es el ipé, también llamado lapacho, del género Handroanthus. Y no es un sucedáneo de compromiso: hay investigación detrás.

Longui, Yojo, Lombardi y Alves publicaron en 2010, en el IAWA Journal, un estudio sobre el potencial del ipé y de la maçaranduba para arcos. Conclusión: el ipé puede alcanzar una calidad equivalente a la del pernambuco. La maçaranduba, en cambio, pese a tener color y textura adecuados, da arcos inferiores.

Longui y su equipo volvieron sobre ello en 2014, en la revista Cerne. De seis especies brasileñas evaluadas, solo el Handroanthus dio resultados significativos en arcos reales. Las propiedades que mandaban eran las de siempre: densidad, velocidad de propagación del sonido y módulo de elasticidad.

El ipé tiene una particularidad que hay que conocer antes de curvarlo: al aplicarle calor exuda una cera cristalina parecida a la parafina y desprende un olor bastante desagradable. No es un defecto, es una característica, pero conviene saberlo antes de encender la llama.

El gradiente del ipé, otra vez desde el banco

Entre luthiers se habla de un gradiente este-oeste del ipé en el sur del Amazonas. Hacia el extremo occidental, ya en Bolivia, crece más marrón verdoso y con muchísima resina. Hacia el este, entre amarillo y rojo, y con propiedades mecánicas muy parecidas a las del pernambuco.

Sin verificar. Es lo que se comenta y lo que uno observa comprando madera, no un estudio. Te lo doy con esa etiqueta puesta.


¿Está prohibido el pernambuco?

No está prohibido, pero desde el 5 de marzo de 2026 su comercio internacional está mucho más restringido que antes, y eso incluye el movimiento comercial de arcos ya terminados (¡y esta es una variación de la norma, más restrictiva, que acaba de aprobarse este trimestre del 2026!).

Te resumo la historia, porque conviene entenderla entera.

En 2007 el pernambuco entra en el Apéndice II de CITES, el convenio internacional sobre comercio de especies amenazadas. Se exigen permisos para troncos, madera aserrada y varas sin terminar. Los instrumentos y accesorios acabados quedan exentos.

En 2022, en la conferencia de Panamá, Brasil pide el Apéndice I, el nivel máximo de protección, y no sale. Se mantiene el Apéndice II con una anotación revisada, en vigor desde el 23 de febrero de 2023, que amplía los permisos a todas las partes y productos, salvo la reexportación de instrumentos, accesorios y partes acabados.

En 2025, en la conferencia de Samarcanda, Brasil vuelve a pedir el Apéndice I y tampoco sale. Pero la anotación se endurece otra vez, y la nueva versión está en vigor desde el 5 de marzo de 2026: hacen falta permisos para el comercio de todas las partes y productos, incluido el movimiento comercial de arcos terminados. Se establece además cupo cero para los ejemplares de origen silvestre comerciados con fines comerciales.

¿Y esto qué significa, en llano?

Para ti, si eres músico y viajas, poco. Los movimientos no comerciales de instrumentos, accesorios y partes acabados siguen exentos: conciertos remunerados o no, uso personal, exposiciones, préstamos, concursos, fines pedagógicos, tasación o reparación. La condición es que no cambie la propiedad del arco y que el viaje no sea para venderlo fuera de tu país de residencia.

Para quien compra o vende arcos cruzando una frontera, mucho. Ahí sí entra el permiso.

En CITES, «comercio» no significa factura. Significa cualquier movimiento de un ejemplar a través de una frontera. Esa es la palabra que despista a todo el mundo.

Y aquí va el aviso que me toca darte: yo soy luthier, no abogado ni gestor de aduanas. Esto cambia y cambia rápido, y la trasposición europea tiene sus propios plazos. Si te vas a mover fuera de España con un arco o vas a comprarlo en otro país, confirma el estado vigente en cites.org y con la autoridad CITES española antes de moverte. No te fíes de una fecha leída en un blog, ni siquiera del mío.


¿Con qué madera se construye un arco en un curso de lutería?

Con ipé. En la Escuela de Lutería de Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier, los alumnos construyen su arco en ipé, no en pernambuco.

Y te explico por qué, sin adornos: el pernambuco es hoy imposible de usar en formación. Es escaso, es caro, y su comercio está sometido a las restricciones que acabas de leer. Poner una vara de pernambuco en las manos de alguien que está aprendiendo a cepillar sería, sencillamente, tirar una madera irremplazable.

El ipé no es el plan B triste. Es una madera con respaldo científico para arcos, con la que se aprende exactamente lo mismo: a leer la veta, a hacer la prueba del agua, a cepillar una vara recta milímetro a milímetro, a llevar el calor sin pasarse de 120 grados. Y a salir de allí con un arco tuyo, hecho por ti, que funciona.

Los arcos que vendo en el taller son de pernambuco. Los arcos que se construyen en la escuela son de ipé. Y las manos que aprenden con ipé son las mismas que después sabrán juzgar un pernambuco.

Para algunos, construir un arco es una afición del banco de trabajo, de las que te ordenan la cabeza un fin de semana. Para otros es el principio de un oficio con siglos de historia. Las dos vías me parecen igual de respetables y en mi escuela conviven sin ninguna jerarquía.

Y si lo que quieres es comprar uno en vez de construirlo, ahí te cuento en qué fijarte: cómo elegir un arco de violín, viola, cello o contrabajo.

La construcción de arcos se enseña para todos los instrumentos de cuerda frotada: violín, viola, violonchelo y contrabajo. Y no hacen falta conocimientos previos.

Preguntas frecuentes sobre la madera de los arcos

¿De qué madera está hecho un arco de violín?

De pernambuco, que es el duramen, el corazón, de la Paubrasilia echinata, un árbol de la Mata Atlántica brasileña. La albura exterior, más clara y más blanda, no sirve para un arco. Es la madera de referencia de la arquetería desde finales del siglo XVIII, para arcos de violín, viola, violonchelo y contrabajo.

¿Por qué unos arcos son más rojizos que otros?

Porque el color del duramen varía dentro del propio tronco y de la propia especie, del naranja castaño al rojo casi negro, y oscurece con el tiempo. Cuanto más profundo el corte, más oscuro el tono. Y el tono es un indicio de densidad: un estudio de Iris Brémaud publicado en Holzforschung en 2024 asocia la calificación que dan los arqueteros sobre todo a la densidad, al ángulo de tono del color y al brillo.

¿Qué es el valor Lucchi?

Es la velocidad de propagación del sonido a través de la madera de una vara, medida en metros por segundo con un aparato de ultrasonidos llamado Lucchimeter, desarrollado por el arquetero Giovanni Lucchi en Cremona en 1983. El pernambuco se mueve entre 4.350 y 6.130 metros por segundo. El número por sí solo no decide: una vara de densidad muy baja puede dar una lectura alta y ser mala igualmente.

¿El pernambuco está prohibido por CITES?

No está prohibido. Sigue en el Apéndice II, no en el I. Pero desde el 5 de marzo de 2026 se exigen permisos para el comercio de todas sus partes y productos, incluido el movimiento comercial de arcos terminados, y hay cupo cero para los ejemplares de origen silvestre con fines comerciales. Los movimientos no comerciales de instrumentos y arcos acabados, como conciertos, uso personal, préstamos o reparación, siguen exentos si no cambia la propiedad. Conviene confirmar el estado vigente en cites.org antes de cruzar una frontera.

¿Sirve el ipé para hacer arcos?

Sí. El ipé o lapacho, del género Handroanthus, puede alcanzar una calidad equivalente a la del pernambuco según un estudio de Longui, Yojo, Lombardi y Alves publicado en el IAWA Journal en 2010. Es la madera con la que se construyen los arcos en la Escuela de Lutería de Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier.

¿Cómo se sabe si una vara sirve para un arco?

Con la prueba del agua: se corta un trozo de unos cinco por cinco milímetros del borde de encastre, se mete en agua y se mira si se hunde. Si se hunde, la densidad pasa de 1 y la madera sirve. Es criterio de taller, no un umbral normalizado: distintos arqueteros manejan horquillas ligeramente distintas.


Aprende a elegir la madera con tus propias manos

Todo lo que has leído se puede contar en un artículo. Pero no se aprende leyendo.

Se aprende cortando el trozo y viéndolo hundirse. Se aprende mirando el testero de una vara hasta que los anillos te dicen algo. Se aprende llevando la llama por debajo de la vara sin pasarte, y notando cómo la madera cede.


En la Escuela de Lutería de Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier, en Moralzarzal, en la sierra de Madrid, construyes tu propio arco de ipé de principio a fin. Sin conocimientos previos. En fines de semana, para que sea compatible con tu vida.

Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier

 
 
 

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