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¿Cuáles son las partes del violín? Los nombres, uno por uno

Un violín tiene veinte piezas que ves y cuatro que no: la espiral, la caja de clavijas y las clavijas, el mango, el diapasón, la cejuela, la tapa con sus dos efes, el fondo, los aros, las esquinas y las puntas, el filete, el puente, las cuerdas, el cordal, la silleta, el botón, el tirador y la barbada. Y dentro de la caja, sujetando todo eso, están el alma, la barra armónica, los forros y los tacos.

¿Y esto qué quiere decir en la práctica? Que si no les sabes poner el nombre, tampoco puedes decir qué es lo que se ha roto, ni qué es lo que te están ofreciendo, ni qué es lo que vas a aprender a hacer con tus manos.

Soy Pedro Ruiz del Árbol, maestro luthier en Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier (Moralzarzal, Sierra de Madrid). Y esta es la primera pregunta que escucho en el banco de trabajo, por delante de cualquiera sobre sonido, sobre precios o sobre barnices.

Un violín no es un bloque de madera con forma: es un sistema de piezas que se sostienen unas a otras.

¿Cuáles son las partes del violín?

Las partes del violín son cinco zonas vistas desde fuera —mango, tapa, fondo y aros, laterales y parte baja— más las piezas internas que no se ven: el alma, la barra armónica, los forros y los tacos. Toda la caja se construye sobre cuatro tacos de abeto (un material blando por dentro, que solo cumple si queda aprisionado entre los aros): uno en cada extremo y uno en cada esquina.

Si a eso le sumas las cuatro cuerdas y el arco, ya tienes el inventario completo. No hace falta memorizarlo: hace falta saber dónde mirar.

Vamos por partes, de arriba abajo, que es también el orden en que se construye.

La cabeza: espiral, clavijero y clavijas

La espiral es lo primero que se ve y lo último que se talla. Es adorno, sí, pero un adorno que además remata el mango: es el final de una pieza que empieza en la caja de clavijas.

Debajo está la caja de clavijas, el hueco abierto en el mango, y dentro las cuatro clavijas, que son a la vez anclaje y afinación: cada vuelta de clavija tensa o afloja su cuerda. Es un sistema de fricción, sin engranajes ni tornillería, y lleva en el violín desde que existe el violín: por algo no lo ha sustituido nada.

El mango y la caja salen de un mismo bloque de arce. No se pegan ni se ensamblan: se talla de una pieza, y por eso un mango roto es una reparación mayor y no un apaño con cola.

El diapasón y la cejuela

El diapasón es la tabla negra que va pegada sobre el mango, y casi siempre es de ébano (una madera densa y oscura que aguanta el roce sin hundirse). Sobre ella se apoyan los dedos, nunca sobre la madera clara de debajo. La cejuela es la pieza pequeña que está en su extremo superior, con cuatro surcos: marca dónde empieza la nota y deja la cuerda a la altura que el fabricante decidió.

Dato de luthier: el diapasón no está del todo recto. Lleva una curvación larguísima, cóncava, que se pierde con los años de uso. Cuando una cuerda zumba al aire, casi nunca es la cuerda: es esa curvación que ya no está.

¿Para qué sirve el puente de un violín?

El puente es la pieza de arce que sujeta las cuatro cuerdas a la altura que necesitan y transmite su vibración a la tapa. Tiene dos pies, cuatro surcos arriba, dos agujeros llamados ojos y una colina en cada lado. Y no va pegado: lo sostiene la tensión de las cuerdas.

Eso es lo más importante que hay en este apartado. El puente se agarra solo por su propio apretón, así que su pie trasero tiene que casar exactamente con la madera: si queda aire entre el pie y la tapa, el sonido se pierde y la tapa trabaja mal. Lo cuento con foto y con los dos pies en el post Como colocar el puente de un violín, viola o cello.

El puente es la única pieza del violín que no está pegada a nada y decide cómo suena todo lo demás.

La parte de abajo de la caja tiene tres piezas más. El cordal ancla las cuerdas por el lado del botón. La silleta es una pieza de ébano encajada en el borde inferior de la tapa, entre el botón y el cordal: reparte la carga sobre el canto y protege el borde de que el lazo lo clave. La barbada es solo comodidad, y la palanca que ves en algunos cordales no es un adorno: son afinadores de tornillo para las cuerdas graves.

¿Cómo suena un violín?

Aquí está lo que hace que un violín sea un violín y no una caja de madera con cuerdas, y es una cadena. El arco hace que la cuerda se pegue y se suelte cientos de veces por segundo; ese ciclo se llama stick-slip (adherencia y deslizamiento). La cuerda entrega ese movimiento al puente. El puente lo parte en dos caminos: uno sube a la tapa y otro baja por el alma al fondo. El fondo mueve el aire de la caja. Y el aire sale y entra por las efes.

La barra armónica es una varita de abeto pegada por dentro de la tapa, en el lado de los graves. Contrarresta la presión de las cuerdas graves y reparte su vibración a lo largo de toda la tapa. Las efes no son decoración: son la boca por donde respira el aire de dentro, y su longitud, su área y su separación cambian la rigidez de la tapa.

Dato de luthier: el tramo de cuerda que queda entre el puente y el cordal también suena. En un buen montaje, cada uno de esos trozos suena una quinta por encima de su cuerda al aire, dos octavas más arriba. Si lo acortas o lo alargas, cambias el color del instrumento entero.

¿Qué es el alma del violín?

El alma (los músicos anglosajones la llaman soundpost, y no tiene nada que ver con el alma de nadie) es una vara de abeto de unos seis milímetros de diámetro que va encajada a presión entre la tapa y el fondo, sin pegar, justo detrás del puente, dos o tres milímetros por detrás de su pie derecho.

Sujeta la tensión de las cuerdas —que doblan la tapa hacia dentro como si fuera la membrana de un tambor— y transmite al fondo lo que hace la tapa en el lado agudo. Sin alma, un violín suena hueco, débil y sin voz.

Sin alma no hay violín: hay una caja de madera con cuerdas.

El alma es, además, la pieza más traicionera del instrumento. Si al girarla pivota sobre un lado en vez de girar sobre su propio eje, está mal ajustada; y si la tapa se cae unos grados hacia los graves por una cuerda nueva o por un golpe, el alma puede cerrar la caja entera. Eso no es un arreglo de casa.

En el lado opuesto están los forros —las tiras de madera muy fina que recorren el contorno interior y multiplican la superficie donde pegan tapa y fondo— y los tacos de esquina, que son lo que le da al violín sus cuatro esquinas y sus dos puntas.

¿Qué piezas del violín se pueden cambiar sin tocar nada más?

El puente, las cuerdas, el cordal, la silleta y la barbada se cambian sin abrir el instrumento. El alma se mueve con su herramienta, por las efes, sin despegar nada. Nada de eso es un detalle menor: en un instrumento de estudio, un puente bien ajustado y un cordal ligero mueven más el sonido que cualquier otra cosa que puedas comprar sin desmontar una tapa.

Lo que no se toca en casa es el diapasón, el barniz, las costuras y las grietas. Y esa raya conviene respetarla: casi todo lo que llega al taller con un arreglo más caro de lo que debía entró por pasarse de ahí.

El arco tiene también sus propias piezas: la vara, la nuez, la cabeza, el entorchado, la guarnición y la crin. Van en su propia familia, y se las cuento entero en ¿Cómo se llama el palo del violín? Las partes del arco.

¿Las partes del violín son las mismas en la viola y en el violonchelo?

Sí, y por eso sirve aprenderlas una sola vez. La viola es un violín en tamaño mayor y afinación una quinta más grave; el violonchelo se sostiene con un pincho de metal (pica) clavado en el suelo y se toca con la caja apoyada en el pecho y entre las rodillas.

Y el violonchelo añade dos piezas propias que merecen su nombre: la pica, que no es un pie cómodo, y el cordal con sus afinadores integrados. Las cuatro cuerdas son siempre las mismas cuatro —en violín, Sol, Re, La y Mi—, pero cada instrumento las ordena a su manera; la afinación de cada uno la tienes contada en ¿Qué instrumentos forman la familia de cuerda frotada?.

Dato de luthier: la cejuela no existe en el violonchelo con la misma función que en el violín. Su sitio lo hace una pieza distinta, porque el diapasón del chelo es mucho más largo y el dedo del músico trabaja en otro terreno.

¿Qué parte del violín hace que suene más?

Ninguna por separado. Esta es la respuesta que menos gusta y la única honesta: en un violín no hay una pieza mágica, hay una red de dependencias. La tapa manda en el carácter, la barra armónica en el balance de graves, el alma en la respuesta y el puente en lo que sale de todo eso. Si tuviera que señalar una pieza como la que más decide, señalaría la tapa: es donde se juega el carácter del instrumento.

Y aquí es donde me parece importante insistir en algo: el buen sonido no se encuentra, se ajusta. Se ajusta pieza por pieza, con las manos, y no leyendo una lista de nombres.

Ahora bien: esa lista de nombres es el primer paso, y sin ella nadie puede ni pedir un ajuste ni entender lo que le han hecho.

Yo enseño esto en la Escuela de Lutería de Taller de Luthier - Ruiz del Árbol Luthier. En el curso de construcción de violín y viola se pasa de un bloque de madera a un instrumento que suena, con la consecuencia de que cada pieza deja de ser un nombre y pasa a ser algo que tú has hecho con tus manos.

Aprender los nombres es el principio. Aprender a ajustar esas piezas es el oficio.

Preguntas frecuentes sobre las partes del violín

¿Cuántas partes tiene un violín? Veinte piezas visibles y cuatro internas, sin contar el arco. Y el recuento cambia según cómo se cuente: el mango y la caja de clavijas son una sola pieza tallada de un bloque, mientras que el puente, pese a tener alas, cuerpo y dos pies, sale también de una sola pieza de arce.

¿Qué parte del violín produce el sonido? La cuerda lo inicia, el puente lo transmite y la caja lo convierte en algo que se oye. Si tuviera que señalar una pieza como la que más decide, señalaría la tapa: es donde se juega el carácter del instrumento.

¿El puente del violín va pegado? No, y es lo más importante del instrumento en cuanto a mantenimiento. Solo lo sujeta la tensión de las cuerdas, así que con el tiempo camina hacia el diapasón y se curva. Hay que enderezarlo y vigilar que sus dos pies toquen la tapa entera.

¿Qué es el alma de un violín y dónde está? Una vara de abeto encajada a presión entre la tapa y el fondo, sin cola, situada dos o tres milímetros por detrás del pie derecho del puente. Se ve por las efes y se coloca con una herramienta específica, con el instrumento desmontado a medias.

¿Qué madera tiene un violín? Tapa de abeto y fondo, aros y mango de arce, diapasón y clavijas de ébano. Las piezas del interior —tacos y forros— también son de abeto. Es el esquema de la familia entera, de la viola al contrabajo.

¿Se pueden cambiar las partes de un violín? Casi todas. Es un instrumento diseñado para el desmontaje: puente, alma, cuerdas, clavijas, cordal, silleta y barbada se sustituyen sin tocar la estructura. Lo que no se cambia, se repara.

Todas esas piezas tienen una cosa en común: ninguna suena sola. En el taller las nombramos todos los días, y si quieres dejar de oírlas y empezar a hacerlas, tienes la información de los cursos en la página de la Escuela.


 
 
 

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